“Una decisión así conlleva volver a comenzar”

“Todos merecemos  una ayuda en algún momento de nuestra vida” comenta Artemio con tono tranquilo, como quitándole hierro al asunto. Se refiere al momento en el él y su mujer tuvieron que acudir a la Cruz Roja en busca de alimentos cuando se encontraban sin ingresos. Aunque esa situación puede suponer tocar fondo para muchos, ellos se lo tomaron con filosofía, agradecidos de lo que les dieron.

Artemio y Yesenia son un matrimonio joven, ambos nacidos en Chile pero emigrados a Argentina, donde formaron su familia. Él se fue con sus padres cuando tenía cuatro años y Yesenia esperó hasta que se hubieron casado, cuando cumplió los dieciocho.  Su caso es cuanto menos atípico si tenemos en cuenta que no vinieron a España buscando un futuro mejor o prosperar económicamente como la mayoría de los inmigrantes: su deseo era enriquecerse religiosa y espiritualmente. “Nosotros siempre, en el ambiente religioso en el que nos hemos movido, hemos querido capacitarnos y conseguir cosas nuevas en lo espiritual y en lo social. Hemos trabajado mucho ayudando a la gente en la iglesia en la que estábamos en Argentina. Ayudábamos a personas que salían de la drogadicción, hacíamos programas de ayuda alimentaria y hubo un tiempo en que creímos que era importante capacitarnos y conseguir otra visión de lo que era lo religioso” dice el marido.

No vinimos aquí por necesidad

La fe es un pilar muy importante en su vida, tanto, que el padre de Artemio es presidente de una institución religiosa. Surgió la posibilidad de venirse a España a través de un amigo que vivía aquí. Fue una decisión difícil para ellos: sentían la necesidad de capacitarse y lograr objetivos personales, pero en Argentina tenían todo. “Finalmente charlándolo y poniéndonos de acuerdo, como tiene que ser como matrimonio, dijimos ‘nos vamos’ y vamos a ver qué es lo que Dios prepara en España” recuerda Artemio.

Artemio y Yesenia

Artemio llegó a la Asociación YMCA, donde se realizó la entrevista acompañado de sus dos hijos, Benjamín de siete años y Liz de seis, dos niños risueños que irradiaban alegría. Mientras llegaba su mujer, estuvo atento de ellos en todo momento procurando que estuvieran cómodos. Cuando Yesenia entró en la habitación, Liz gritó entusiasmada “¡Mamá!” corriendo a abrazarla, mientras Artemio se reía “cómo si no la vieras nunca”.

Todo les fue muy bien al principio. Artemio comenzó a trabajar al día siguiente de pisar España y a los tres meses, cuando encontró piso y consiguió el permiso de salida de Argentina para Yesenia y los niños, vinieron a Madrid. Decidieron que Artemio viniera antes a buscar alojamiento por los niños, para no andar vagando con ellos por la calle. “Si fuésemos los dos adultos hubiésemos venido juntos, pero más bien por el bien de los chicos que tuvieran algo seguro” cuenta Yesenia, mientras Benjamín y Liz colorean unos dibujos de Bob Esponja al otro lado de la mesa. Se van quitando las ceras de colores el uno al otro mientras la madre les pide que no hagan ruido (pero no consigue evitarlo).

Hablan de su comienzo en España de forma muy positiva, recordando las facilidades que les puso la dueña del piso a su llegada, que no les pidió contrato de trabajo ni papeles. “Puso mucho la confianza en nosotros porque según dice ella, no sabe que vio, pero le inspiramos mucha confianza”, cuentan agradecidos.

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Artemio estuvo trabajando nueve meses fijo realizando reformas, mientras Yesenia cuidaba de los niños y la casa, pero todo se complicó cuando el jefe de Artemio dejó de pagarle. Al principio subsistieron a base de trabajos esporádicos que fueron saliendo y tirando de los ahorros que trajeron de Argentina, pero llegó un momento en el que el dinero se acabó y no encontraron más trabajo. Fue en ese momento cuando tuvieron que recurrir a la ayuda de la Cruz Roja. “Ese fue uno de los motivos por los que habíamos conversado retornar, pero luego surgieron otras cosas. Nosotros tenemos una casa en Argentina y estábamos con los trámites de la escritura, del título de propiedad y tal, y dentro del boleto de compraventa había una cláusula de que si no llegábamos a firmar en el tiempo y fecha de que saliera la escritura, sufríamos una penalización diaria, y no queríamos correr ese riesgo de poder perder la casa”. Y  la escritura salió en ese momento.

“Teniendo todo en Argentina estamos pasando necesidad aquí” es una de las frases más repetidas durante la conversación. Y en ese sentido se sienten unos privilegiados: la decisión de retornar se hace más fácil sabiendo que tienes una casa  y un futuro en tu país, algo poco habitual. De hecho no aparentan decepción ni pesadumbre por su marcha. No se aferran a nada y aceptan la vida como se les presenta. “Conversamos que habíamos logrado objetivos acá y que nunca fue una idea cerrada quedarnos a vivir aquí, si no a lo que Dios quiera: si tenemos que volver nos volvemos y si tenemos que ir a otro lado, vamos a otro lado”. Pese a eso confiesan que no fue sencillo tomar la decisión por las amistades que han hecho aquí y cambiar a los niños de ambiente y de colegio. “No es fácil tomar una decisión como esa porque conlleva nuevamente volver a comenzar, pero tenemos mucha paz al día de hoy, porque en principio no sabíamos cómo íbamos a regresarnos. Decíamos bueno, ‘cuando salga trabajo juntamos el dinero y nos vamos’… y dijimos ‘vamos a ver qué es lo que hacemos’. Nuestros ahorros los habíamos gastado” cuenta Artemio. “Hasta que en un momento me dio por buscar en internet y encontré el programa de retorno voluntario”.

Gracias a este programa, tras un año y medio en España, el matrimonio y sus dos regresaban a Argentina el 4 de julio, un mes después de empezar con los trámites. Tienen planes para cuando regresen. Entre otros, Yesenia quiere retomar los estudios universitarios que dejó cuando se quedó embarazada de Benjamín. “Ahora queremos reformar nuestra casa e implantar lo que hemos aprendido aquí, lo social, lo cultural y también lo eclesiástico, que creo que es lo más importante para nosotros”.

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África San Esteban

g2 recortadaDurante el verano de 2016 trabajé como redactora en el Diario de Ibiza escribiendo sobre distintos temas, fundamentalmente actualidad, sociedad y cultura. Esta experiencia también me dio la oportunidad de entrevistar a personas muy interesantes de diferentes campos. Actualmente me encuentro en el departamento de Moda de la agencia Globally, realizando labores de comunicación y PR de marcas como Zadig&Voltaire, Intropia, Hackett, Piquadro, Peuterey, Gas Jeans, Molly Bracken, Ba&sh o Cheap Monday entre otras. Anteriormente, estuve en el departamento de Lifestyle de la misma agencia llevando la comunicación y organización de eventos de distintas marcas de Diageo Reserve.  Me gradué en Periodismo (bilingüe) en la Universidad Carlos III de Madrid en 2014 y en el Master of Sciences (M.S)  in Communication and Information Sciences, track in Data Journalism, en la Universidad de Tilburg (Holanda) en 2016. En este portfolio están algunos de mis trabajos, artículos e infografías así como el reportaje 'Retorno voluntario' sobre el regreso de latinoamericanos a sus países de origen. En él he entrevistado a personas en distintas situaciones respecto a la decisión de regresar a su país ante las dificultades que encontraron en España y a responsables del programa de retorno voluntario. El reportaje está dividido en secciones. ”Venir para volver” es el artículo principal con enlaces al contenido del resto de secciones.